No me gusta jugar con el tiempo.
No hay nada más peligroso
que manipular los recuerdos
y difuminarlos intencionadamente
intentando que se pierdan
en la carretera del pasado
sobre la cual nunca volveré a rodar.
Trato de mantenerme ocupado,
haciendo ese montón de cosas
que antes hubiera hecho por ti,
y distraido de todo
puedo arriesgarme a sonreir sin miedo.
Porque precisamente en las horas muertas,
cuando mi cabeza se puede permitir no pensar,
es entonces cuando vuelves
a pasar por mi mente doliendo,
inundando todos los espacios vacíos
y los rincones oscuros.
No hay nada más peligroso
que manipular los recuerdos
y difuminarlos intencionadamente
intentando que se pierdan
en la carretera del pasado
sobre la cual nunca volveré a rodar.
haciendo ese montón de cosas
que antes hubiera hecho por ti,
y distraido de todo
puedo arriesgarme a sonreir sin miedo.
cuando mi cabeza se puede permitir no pensar,
es entonces cuando vuelves
a pasar por mi mente doliendo,
inundando todos los espacios vacíos
y los rincones oscuros.
Pero cuando antes los hubieras llenado
de esa luz que te caracterizaba
y que te rodeaba allí donde fueses,
ahora sólo los haces más grises,
y me da miedo.
No puedo hacerlo más,
no puedo seguir así,
adentrándome en tus tinieblas,
rescatándote a cambio de trozos de mí
que nunca recuperaré.
Y qué miedo me entra
cuando fantaseas con un infinito.
No, no juegues con el infinito,
no conviene hacer eso.
te sigo desde argentina, me atrapa todo lo que escribes. Realmente te felicito.
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