suelo intentar rescatarme
planteándome una pregunta:
Si era feliz antes de conocerte,
¿por qué no iba a serlo ahora?
que es más desoladora si cabe
que la realidad de la soledad:
Solía creer que estaba vivo
hasta que te conocí y nací de verdad;
y solía vivir hasta que te fuiste
y todo dejó de tener sentido.
que nos encanta,
que nos engancha,
pero cuando nos quedamos sin él
el mono nos puede,
nos morimos, lo necesitamos,
y deseamos no haberlo probado nunca.
las heridas siempre acaban compensando.
Y eso es todo lo que puedo sacar en limpio.
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