Siempre es siempre
y poco es más que nada.
Pero no vuelvas a decir siempre,
si vas a darme la puñalada.
Que te tengo en mi mente
y no aquí en mi almohada
mientras sueño con ver
toda la distancia quemada.
Que mi vida está acabada
si no te tengo en frente
al despertar cada mañana.
Y entre otra compañía ausente
y otra canción olvidada,
sé que, ahora, todo será diferente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario