Mis brazos
rodeaban tus caderas desnudas,
constituyendo
las fronteras
de nuestro mundo independiente.
Y como una bandera,
clavada en el centro de mi mirar,
tu pelo ondeaba al viento.
Nuestro planeta
estaba habitado
por cientos de pequeños sueños,
que trabajaban día a día
para poder hacerse realidad
mientras los alimentábamos
a base de nuestros besos.
Nuestras llanuras
eran secas,
pues nunca habíamos dejado
correr ríos de lágrimas.
Nuestra costa, accidentada,
para poder tener un bonito final
si alguno de los dos se marchaba;
y no existía montaña,
que cogidos de la mano,
no fuésemos capaces de saltar.
Estábamos divididos en provincias,
que eran trozos de piel,
delimitados según
el nivel de calentura
que nos produciesen las caricias ahí.
Habíamos diseñado
la perfecta economía planificada:
compensábamos el derroche de nuestros <<te quiero>>
con profundos recortes sobre los malos ratos.
Y así, en lugar de tú y yo,
fue el mundo el que entró en crisis,
porque, contra nosotros, nunca fue capaz de vencer.
Hay personas que son magia, otras que hacen magia, y luego está tú, que es la mitad de las dos cuando escribe cosas como estas. Y yo a veces le intento poner voz a textos y me parecía un verdadero honor hacerlo con uno tuyo. Gracias, mil gracias por escribir. Eres poesía pura:
ResponderEliminarhttps://www.youtube.com/watch?v=z-MU7xaHy5M
Marta! Muchas gracias por tus palabras y por esa voz tan bonita, te ha quedado precioso!
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